Vida Cisterciense

img_9495La simple existencia de un monasterio cisterciense, apartado de la ciudad, hace que surja fácilmente la pregunta en cualquier persona: ¿Por qué estáis aquí y para qué?.

Porque hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

Hemos respondido a una llamada:

Las monjas cistercienses son llamadas por Dios a seguir a Cristo por el camino del Evangelio, interpretado por la Regla de San Benito y la tradición de Císter. Cada persona, según la gracia recibida, se deja formar por el amor de Dios en una comunidad que el Señor ha reunido para hacerse presente en ella de forma particular.

Seguimos un camino:

  La entrada en el monasterio es un momento decisivo en la historia de quien ha escuchado ya la llamada del amor eterno de Dios.

  El compromiso del Bautismo adquiere un nuevo sentido, y desde ese momento el itinerario monástico se orienta a la transformación progresiva de la persona a semejanza de Cristo, mediante la acción del Espíritu Santo.

Estamos en una escuela del servicio del Señor:

   Cada comunidad, como escuela del servicio del Señor, está llamada a conservar y transmitir el patrimonio y el genuino carisma cisterciense a quienes entran en ella; ha de prestar atención a las inspiraciones del Espíritu Santo en el corazón de cada persona y a su necesidad de curación espiritual.

  Las monjas, en esta escuela de caridad, progresan en la humildad y conocimiento de sí mismas, y aprenden a amar a través del descubrimiento de la misericordia entrañable de Dios en sus vidas.

Al desprenderse gradualmente de falsas seguridades, crecen en la obediencia filial a Dios y corren, con el corazón ensanchado, por los caminos del servicio del Señor.

Cada monasterio es figura del misterio de la Iglesia:

  La vida en el monasterio nos lleva a experimentar cómo Jesucristo ha vencido la muerte con su muerte y resurrección y a vivir de su Espíritu, Espíritu de vida, fuente de agua que salta hasta la vida eterna.

 A través de nuestra vida entera deseamos responsabilizarnos con la misión que la Iglesia nos confía: dar claramente testimonio de la mansión que espera a todo hombre en los cielos y mantener vivo en medio de la familia humana el deseo de esta mansión, rindiendo testimonio a la majestad y al amor de Dios y también a la fraternidad de todos los hombres en Cristo.

Todas las iglesias de la Orden y todos los monjes y monjas están consagrados a la Bienaventurada Virgen María, Reina del Cister. Ella nos ayuda con su solicitud maternal, nos educa en la confianza y el abandono.

 Las monjas siempre deben tener presente en sus corazones a la Virgen María, Asunta al cielo, vida, dulzura y esperanza del que peregrina en la tierra.(Constituciones Cistercienses)

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Dirección

Monasterio Cisterciense Ntra. Sra. de la Paz
Carril de los Vidales 20
30593 La Palma, Cartagena (Murcia)
Teléfono: 968 55 42 25
Website: http://monasteriodelapalma.es
Email: ocsomclp@gmail.com

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